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José Antonio y la crisis del liberalismo

de Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera

1933 resulta ser un año muy complicado para el gobierno de Azaña. Empieza con la insurrección anarquista de enero de 1933, que desemboca en la matanza de Casas Viejas y mina la credibilidad republicana. Las críticas de la oposición quedan ejemplificadas en la famosa expresión del diputado radical Martínez Barrio «sangre, fango y lágrimas» para referirse al gobierno, que es utilizada a partir de entonces como eslogan por los detractores de la República. Confluyen las malas noticias sobre la economía y el paro con la ofensiva de las organizaciones patronales contra el sistema de los jurados mixtos, la irrupción del catolicismo como movimiento político de masas con la fundación de la CEDA y el acoso del Partido Republicano Radical.

El punto clave de la ruptura de la coalición de los republicanos de izquierda y los socialistas, sin embargo, no son las presiones “externas” o la pérdida de apoyos sino que es el intenso debate interno que vive el socialismo español sobre la conveniencia de mantenerse en el gobierno. Crece el descontento de las bases socialistas en las zonas rurales, desilusionadas por el alcance y los ritmos de la reforma agraria, y ya han habido sangrientos enfrentamientos como los de sucesos de Castilblanco (Badajoz) o los sucesos de Arnedo (Logroño) entre jornaleros de la FNTT-UGT y la Guardia Civil, que están a las órdenes de un gobierno donde hay tres ministros socialistas.

En las ciudades la crisis económica se agudiza, aumenta el paro y las patronales radicalizan su oposición a la normativa sociolaboral. Todo ello acentúa la brecha de las bases socialistas con "su" gobierno. Por otro lado, los dirigentes de UGT observan el crecimiento más rápido de sus rivales de la CNT y lo atribuyen al hecho de que estos no se habían comprometido colaborando con un Gobierno “burgués”. Los sucesos de Casas Viejas son los que terminaron de hacer prevalecer entre los socialistas la idea de que ha llegado el momento de abandonar la alianza con la burguesía republicana.

En marzo de 1933, José Antonio colabora en la salida de la revista El Fascio publicando un artículo titulado «Orientaciones hacia un nuevo Estado», un ataque al liberalismo político que comienza así: «El Estado liberal no cree en nada, ni siquiera en sí mismo. El Estado liberal permite que todo se ponga en duda, incluso la conveniencia de que él mismo exista»; y en el que también se puede leer: «La libertad no puede vivir sin el amparo de un principio fuerte, permanente. Cuando los principios cambian con los vaivenes de la opinión, solo hay libertad para los acordes con la mayoría. Las minorías están llamadas a sufrir y callar»

Siguiendo la política de censura, la edición íntegra de El Fascio es secuestrada por la Policía, antes de que saliera a la calle sin mandamiento judicial alguno.

En cuanto la temática de los escritos de este periodo, José Antonio está llegando a las conclusiones que le llevarían a fundar Falange Española a finales de octubre de 1933. Sin embargo, en diversas ocasiones, afirma que a pesar de su creciente entusiasmo por el fascismo, un hombre refinado como el no serviría como caudillo y por lo tanto, no tiene ambiciones de liderar ningún movimiento.


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