Booking.com

LA PROFECÍA DE MAGALLANES

de Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera

Esta edición digital de las Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera reúne a todos los textos de José Antonio recopilados por Agustín del Río Cisneros para la edición publicado por el Instituto de Estudios Políticos en 1976.

La Profecía de Magallanes es un poema trascrito de Raza Española. Revista de España y América. Año IV, Núm. 37. Enero 1922. Directora: Blanca de los Ríos.

Este poema esta incluido en el tomo primero las Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera que lleva el subtítulo La Etapa Pre-Falangista.


XClone


LA PROFECÍA DE MAGALLANES

El mar estaba inquieto, el cielo oscuro

por nubes cenicientas apagado,

con fulgor inseguro,

empezaba a asomarse la alborada;

cerrando los Confines de Occidente,

brotaban de las sombras lentamente

las titánicas cumbres de los Andes,

y en toda su hosquedad Naturaleza

mostraba la magnífica fiereza

con que sabe vestir los hechos grandes.


Y entre esa majestad, sobre las olas

que el continuo vaivén tornaba pálidas

las cuatro carabelas españolas

se alzaban atrevidas y gallardas;

sobre la inmensa superficie solas,

las quillas en el mar, la enseña al viento

lanzaban en su arrojo un desafío

al oscuro nublado, al mar bravío,

al ígneo rayo y al ciclón violento.


¡Jamás ante el poder de un elemento

temblaba aquella Raza de titanes!

Hasta el mar cuando fiero se alborota

humilla su poder ante una flota

como aquella de Hernando Magallanes.


El era su Almirante. Sobre el puente

de la nave izadora de la enseña

iba el bravo marino, alta la frente,

la mirada aguileña

escrutando orgullosa el Occidente:

es que allá, separados los pilares

que forman la gigante cordillera,

dejaban paso abierto hacia otros mares,

es que la audaz quimera

que en su mente genial alentó un día

ante la faz de la Creación entera

proclamando su gloria se cumplía...


Magallanes habló; sus ojos de ave

brillaban encendidos de entusiasmo,

los bravos marineros de la nave

le escuchaban hablar, mudos de pasmo,

y aun las nubes que en lo alto se cernían,

y hasta el agua sin fin del mar Atlante

absortas parecían

escuchando la voz del Almirante.


¡Ya es hora! –dijo–. ¡Un mundo nos espera

tras del que hoy se divide a nuestro paso¡

Sigamos nuestra ruta aventurera

por los mares ignotos al acaso!

Es infinito el mar, la vida corta,

nuestro poder, pequeño,

¡pero no os arredréis! ¿Qué nos importa

que se acabe la vida en el empeño?

¡No importa que muramos! Las estelas

que dejan nuestras raudas carabelas

jamás han de borrarse; por su traza

vendrán para buscar nuevos caminos

otros bravos marinos

de nuestra Religión y nuestra Raza;

De España y Portugal, la raza ibera

cuyos hijos, unidos como hermanos,

a la sombra van hoy de una bandera;

portugueses e hispanos,

bogamos juntos tras la misma suerte...

Españoles, ¡quién sabe si algún día

se unirá vuestra Patria con la mía

en un lazo de amor eterno y fuerte!


Calló; todos callaban

de solemne estupor sobrecogidos;

los bravos corazones palpitaban

con rápidos latidos,

y tendiendo los brazos a Occidente,

por donde un nuevo mundo aparecía,

el marino vidente

acabó la asombrosa profecía:


Esas costas y esotras cordilleras

también serán iberas

cuando naves de Iberia con sus quillas

surquen aquel Estrecho que allí asoma;

desde las dos orillas

les darán parabienes en su idioma...

¿Qué importa nuestra muerte si con ella

ayudamos al logro de este sueño?

Si la muerte es tan bella,

¿qué importa sucumbir en el empeño?..

¡Adelante, hijos míos!

gritó transfigurado, el Almirante–.

Y los cuatro navíos

temblaron a las voces de: –¡Adelante!..


Hincháronse las velas;

en el mástil derecho

la enseña tremoló, las carabelas

embocaron audaces el Estrecho...

Y entonces, estallando de repente

la fiera tempestad que amenazaba,

rugió por los espacios imponente

cual monstruo colosal que se destraba;

aullaba el huracán, el mar bramaba

alzándose feroz en ronco estruendo

y la Creación entera parecía

que presa de pavor se estremecía

ante el empuje del ciclón tremendo.


¡Era un himno triunfal que nubes y olas

con su música fiera

cantaban a las naves españolas,

embajadoras de la Raza Ibera!


JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

Trascrito de Raza Española. Revista de España y América. Año IV, Núm. 37. Enero 1922. Directora: Blanca de los Ríos.




If you think there's been an oversight or you can provide more more detail about a particular event, I'd be delighted to hear from you.

Please complete the form below. You can also upload photos and images, by the way.

Have Something To Say About This Topic?

Do you have a great information to add or an opinion to express about on this topic? Share it!

New! Comments

Have your say about what you just read! Leave me a comment in the box below.