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JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA CUALIFICA DE INMORAL Y MONSTRUOSO EL ACTO DE EL ESCORIAL Y DE LOCO EL DOCTOR ALBIÑANA

de Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera

Esta edición digital de las Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera reúne todos los textos de José Antonio recopilados por Agustín del Río Cisneros para la edición publicado por el Instituto de Estudios Políticos en 1976.

José Antonio Primo de Rivera cualifica de inmoral y monstruoso el acto de El Escorial y de loco el Doctor Albiñana es una entrevista celebrada originalmente en catalán con Irene Polo y publicada en L'Opinió el 26 de abril de 1934.

Esta entrevista está incluida en Falange: Obras Completas II de José Antonio Primo de Rivera que cubre el period entre la fundación de Falange Española el 29 de octubre de 1933 y los levantamientos en Asturias y Cataluña del 6 de octubre de 1934.


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JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA CUALIFICA DE INMORAL Y MONSTRUOSO EL ACTO DE EL ESCORIAL Y DE LOCO EL DOCTOR ALBIÑANA

Miguel Maura dice que este chico es «un mequetrefe». Lo que parece es un artista de cinema. Tiene la misma cara de aquel actor que un tiempo amenazó de substituir la seducción de ultratumba de Rodolfo Valentino: Ricardo Cortez. Fijase. Es clavado.

A ver. —dice cuando está dispuesto a comenzar la interviu—. Procure no decir demasiadas bobadas.

A ver. ¿Que opina del acto del Escorial?

El joven sonríe.

Ya verá... No es muy agradable contestar esta pregunta...

Piensa. Gira los ojos claros e indecisos hacia la ventana que da a la calle teñida del azul del atardecer.

Como técnica de organización, creo que fue una cosa notable. Ahora, en cuanto al espíritu, naturalmente, no estoy de acuerdo. No es por este camino por donde hay que conducir al pueblo hacia una política nueva... La gente está terriblemente desorientada por el altibajo actual, no sabe hacia qué lado volverse y vienen unos señores y se aprovechen de esta confusión para llevarse a la gente hacia el camíno que a ellos les conviene, y que no es para nada el que conviene al país... En este sentido, el acto de El Escorial me parece inmoral, monstruoso. Es de siempre: los discursos, las banderas, el entusiasmo exterior y vacío...

De eso, en Cataluña, lo llamamos «fer sidral».

¿Sí? Pues, es eso mismo: efervescencia gratuita y momentánea, y después, nada. Y venga perder tiempo y energías en esto inútil y que enerva.

¿Y de Gil Robles, que piensa?

Prefiero no decirlo. Podría parecer que lo digo por rivalidad.

Sí que debe ser desagradable...

Antonio Primo de Rivera vuelve a sonreír y decanta la cabeza con un gesto significativo.

¿Y el doctor Albiñana, que le parece?

¡Hombre! ¡No me lo pregunte a mí! Esto pregúnteselo a un especialista. Es una cosa de manicomio. No lo diga, claro...

Claro... Y bien ¿cuál cree que es el porvenir del fascismo en España?

El movimiento que se efectúa actualmente en España, no es, precisamente, fascismo. Lo que pasa es que corresponde a la época de los fascismos. El fascismo es una constante universal que a cada país tiene sus características y su nombre propio. Aquí, es una síntesis de eso nacional y de eso social, que es con lo único que se puede dar una solución completa a la situación. Cualquier otra solución que se dé será parcial y no será, para tanto, eficaz: si es una solución solamente social, será marxista. Si es una solución nacional, solamente, no se aguantará.

Sobre esto, me gustaría que los catalanes leerán un ensayo que he publicado en la revista J.O.N.S., titulado «Ensayo sobre el nacionalismo».

¿Y qué, cree que este nuevo concepto de la política llegará a triunfar a España?

¡Oh!... Cuando se ha emprendido una cosa, siempre es porque se confía que se triunfará.

Parece que el ambiente en España no es demasiado propicio...

No... Pero no es que haya un ambiente completamente contrario. Lo que hay es una confusión. La gente se piensa que el fascismo es una otra cosa. Tiene una idea falsa, despistada, que quiero aclarar, que hacemos todo lo posible para aclarar y fijar.

¿Como tiene que ser, entonces, el fascismo español?

No tiene que ser de derechas.

¡Ah!

No. Yo no soy de derechas, como la gente se cree. ¡Absolutamente! Tanto es así, que puesto a escoger entre la obra reaccionaria y la obra revolucionaria actual de España, prefiero, sin ninguna duda, los sindicalistas. Al menos, en los sindicalistas, hay una temperatura vital...

De fiebre...

Sí, de fiebre. ¡Pero vale más un enfermo de fiebre que no un muerto!

¡Admirable joven! Ahora se ha entusiasmado.

Tan elegante, tan bien vestido, tan bello —demasiado bello para hacer política...— tan «señorito bien», parecía incapaz de decir esta magnífica verdad como un templo...

Las izquierdas, pero, tampoco no me interesan. Igual que las derechas se miran las cosas por un solo lado. ¡Que obstinación! ¿Por qué tiene que haber derechas e izquierdas? Los unos se miran los problemas del país desde un lado; los otros desde un otro. Y, naturalmente, no los ven más que de perfil... Y se han de mirar cara a cara. Los españoles hemos de buscar una unidad espiritual, si no no haremos más que esto que estamos haciendo.

Yo trato de conseguirlo con mi partido. Contra toda esta bisutería de las manifestaciones, de los mitos, de la exaltación patriotera, de la depravación del sentido de responsabilidad, procuro orientar nuestra tarea hacia una reconstitución del verdadero espíritu nacional. Esta tarea no ha de ser política, sino intelectual. Hay que dirigir y educar la gente de una manera racional, puramente científica. Basta de pasatiempos y basta de engaños. Seguridad y utilidad. Las masas son una cosa mucho más seria del que esta gente de derechas y de izquierdas se piensan...

Por mi lado, si veo que esto no lo puedo obtener, me dejaré de toda actuación y me retiraré a mi casa, a consagrarme a los pleitos, en mí bufete. No tengo ganas de continuar perdiendo el tiempo viniendo aquí cada tarde a discutir burradas; yendo a hacer discursitos y dejándome retratar. Eco va bien para los vanidosos y los frívolos. Pero yo entiendo que una vida humana es una cosa demasiado importante para invertirla en estas inutilidades.

¿Y la cuestión de Cataluña, como la tratarais, si impusiese vuestros puntos de vista?

Mire: mi nacionalismo no se parece en nada a eso que llaman españolismo. El españolismo, para mí, es una cosa tan grande, que no se puede limitar a hacerlo título de un partido. Dentro de una nación, ningún tierra no puede estar en pugna con una otra, porque entonces ya no hay nación. España, como nación, es una unidad de destino y basta. El carácter de sus diversos elementos, sus costumbres, sus idiomas, sus formas, todo eso es aparte y no tiene nada que ver con ese otro.

¿Pero la posición política de Cataluña, que le parece?

Antonio Primo de Rivera no quiere contestar.

Lo que os he dicho es en mi opinión teórico. Este otro sería concretar esta opinión un caso particular. Y prefiero no hacerlo...

Irene Polo


Parte de una entrevista originalmente hecha en catalán por Irene Polo a José María Albiñana, José Antonio Primo de Rivera y José María Gil Robles, publicada en L'Opinió, de Barcelona, el 26 de abril de 1934 con el título LA TRINIDAD FASCISTA ESPAÑOLA HACE DECLARACIONES A «L'OPINIÓ» La entrevista entera está recogida en Ian Gibson: En busca de José Antonio, Editorial Planeta, 1980 y encontrará la versión original en catalán de la sección con José Antonio en el apéndice.



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